Comemos, habitualmente pipas de girasol y también, aunque en menor medida, de calabaza. Pero, ¿ha probado las pipas de sandía? No nos referimos a engullirlas sin más, disimuladas entre los trozos de fruta, sino a degustarlas como el manjar que son. Porque aunque existen variedades de sandías sin pepitas, o incluso a veces van directas a la basura, ha de saber que si no las come estará desperdiciando una importante fuente de fibra, minerales, proteínas y grasas en su dieta habitual.
Como las semillas de girasol o las de calabaza, "el componente principal de la cáscara de las pepitas de sandía es la fibra, y la semilla que hay en su interior destaca por su riqueza en nutrientes", afirma Cristina Lafuente Gómez, dietista y nutricionista en Alimmenta,