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sábado, 12 de septiembre de 2015

Te contamos la verdad sobre comer pasta y arroz por las noches

En el mundo de la dietética y nutrición hay escasas certezas y numerosas incertidumbres.  Los cambios en los modelos alimenticios – de aquello que se considera sano-  son constantes y muy a menudo conviven en un mismo tiempo opiniones muy alejadas las unas de las otras. Un significativo ejemplo es el choque frontal con el que se encuentra la comunidad científica por ‘culpa’ de las grasas y los carbohidratos, pues cada vez son más las voces expertas que piden un aumento del consumo de estos nutrientes en nuestras dietas.
Otra de las particularidades que dificulta la comprensión de este campo es la poca fiabilidad y dudosa independencia de muchos estudios, debido a los grandes intereses que mueven la industria alimentaria. A pesar de esta particularidad, de vez en cuando salen publicadas investigaciones que, a pesar de estar financiadas por unos determinados fabricantes, acaban por volverse en su contra, como es el caso de la fundación danesa para la investigación de los lácteos y su estudio ‘rana’ sobre las propiedades de la mantequilla.
Todas estas particularidades las sufrimos nosotros como consumidores y en muchas ocasiones acabamos por asumir determinadas informaciones, rumores o tópicos como verdaderos sin que estos sean ciertos o, al menos, estén completamente demostrados. Estos son algunos de ellos.

1. El chocolate te hará tener más granos

Este es uno de los grandes mitos por excelencia, que todos hemos escuchado o dicho en alguna ocasión. Pero, ¿existe alguna evidencia al respecto? Tal y como explica en The Huffington Post la prestigiosa dermatóloga Ava Shamban, no existe ninguna relación directa. Como mucho podríamos decir que el chocolate tiene azúcar, que una dieta alta en azúcares podría aumentar la grasa de nuestro cuerpo y que, quizá, el exceso de este podría verse reflejado en nuestra piel.
En definitiva, la única relación entre el chocolate y los granos es la del azúcar, que, casualmente, abunda en cualquier postre o producto dulce. Además, conviene recordar que normalmente cuanto mayor sea la pureza del chocolate, menos cantidad azúcar suele tener entre sus ingredientes.

2. Las grasas son malas

Durante años las grasas las hemos visto como el diablo de la alimentación: que si colapsan las arterias, que si nuestro organismo no las tolera, que si engordan… Las razones que se exponen son infinitas, pero a día de hoy muchas de estas teorías están en la cuerda floja. Tal y como indica el citado estudio que recoge la prestigiosa revista Time se está empezando a hablar de un posible cambio de paradigma alimenticio en Occidente. Al fin y al cabo, no debemos olvidar que las grasas son, como cualquier otro nutriente, necesarias para un correcto funcionamiento de nuestro organismo y estas son las encargadas de aportar el tan vilipendiado, pero útil, colesterol.

3. Consumir menos calorías adelgaza

Habitualmente entendemos que una buena alimentación se caracteriza por ser baja en calorías y que si queremos adelgazar, lo primero que deberemos hacer es disminuir el consumo de estas. Sin embargo, tal y como indica la entrenadora personal Keri Mantie en el Boston Globe, nunca debemos  ver a nuestro cuerpo como una calculadora de contar calorías.
Que una alimentación sea correcta va mucho más allá del consumo calórico, puesto queinfluyen todos los nutrientes que ingerimos, nuestro ritmo de vida y nuestras propias características fisiológicas. Tal y como indica Mantie, es posible que una magdalena tenga las mismas calorías que una ensalada, pero es bastante obvio que no aportará los mismos nutrientes.

4. Los huevos son malos

Con la llegada de la ‘fiebre’ del miedo por el colesterol, uno de los alimentos sobre los quese puso la lupa fueron los huevos, que terminaron siendo los grandes señalados como causantes de los altos niveles de estas sustancias grasas. Sin embargo, nuevos estudios rompen con estas creencias. Tal y como ha indicado la asociación americana del corazón, el colesterol que procede del huevo no tiene ningún riesgo añadido al de cualquier otro alimento.
O lo que es lo mismo: las personas con el colesterol alto deben tener cuidado con el excesivo consumo de cualquier producto graso, incluido el huevo, pero para el resto de personas no existe ningún riesgo en particular. Llegó un momento en el que se dijo que no debían de consumirse más de tres a la semana, lo que ha sido desmentido en varias ocasiones y muchos expertos hablan de que se puede comer uno al día. Además, muchas son sus ventajas, como los elevados niveles de fósforo, hierro o vitaminas A, B y E que contienen.

5. Es mejor hacer varias comidas pequeñas

Muchas son las dietas que se basan en la idea de ingerir pequeñas comidas que se repiten cada poco tiempo, con el fin de que no caigamos en el error de abusar en las grandes comidas del día y que, además, nuestro aparato digestivo queme más energía al estar apleno funcionamiento durante más tiempo. Sin embargo, no existen solidas demostraciones de que esto vaya a ser más saludable o positivo para nuestra salud, puesto que el que nuestro metabolismo se acelere no depende tanto del número de comidas que se hacen, sino de los alimentos que ingerimos, tal y como indica un estudio recogido por Salon.

De: Álvaro García Ruiz

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lunes, 20 de julio de 2015

Tomar una cucharada de aceite y otros mitos sobre beber sin emborracharse

Dani Casado es DJ en Barcelona. Le gusta la noche. Y beber gin tonics. Hace un par de años se convenció de que sus sesiones nocturnas de música electrónica eran incompatibles con su afición al combinado blanco. “Cuando empecé a pinchar no me lo planteaba mucho”, cuenta, “al fin y al cabo trabajo en un contexto de ocio nocturno. Por eso al principio seguía bebiendo como siempre. Intenté varios trucos para mantener la cabeza en su sitio, pero no me funcionó ninguno. Algunas sesiones fueron un desastre, de manera que opté por la mejor solución para no emborracharme: dejar el alcohol para después”.
Por "trucos", el DJ se refiere a tomar vitamina B antes de salir, beber siempre con el estómago bien lleno o la consabida cucharada de aceite previa que, como afirma frecuentemente la sabiduría popular con gran inexactitud, “te hace una película en el estómago y dificulta la absorción del alcohol”. El médico y microbiólogo Alexánder Perkins advierte de que todo esto puede ayudar, pero está muy lejos de ser infalible. Y coincide con la teoría de Dani Casado, solo que en este caso, con conocimiento científico: “Si no quieres emborracharte, bebe poco, o no bebas. No hay fórmulas milagrosas”.