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viernes, 25 de septiembre de 2015

¿Es inevitable ponerse triste en otoño o es que nos gusta el drama?

Hoy arranca el otoño, la estación del año más romántica, bucólica e incluso reproducible sobre lienzo. Y todo esto que sobre papel suena tan sugerente como el crujir de las hojas secas, al salir de casa trae consigo un parón brusco y desafinado de la música de violines. Porque el otoño nos fastidia. Alejarnos del mar y reducir bruscamente el tiempo dedicado al ocio ya podrían ser los factores que nos lleven a la melancolía. Pero la historia es más larga.
¿Puede un salto del termómetro afectar al cerebro de forma determinante? Estudios llevados a cabo en los años noventa en la Universidad de Southampton, Inglaterra, revelaron que la mayoría de los adultos, al menos el 90%, experimentan cambios sutiles en el estado de ánimo, energía y sueño cuando cambia la estación. Esos estudios sirvieron de base para ahondar en el término Seasonal Affective Disorder (SAD, en sus siglas en inglés), que traducido al español resulta en Trastorno Afectivo Estacional (TAE), una serie de síntomas que aparecen vinculados a las variaciones de luz y clima.
“Los cambios de las condiciones atmosféricas nos producen alteraciones físicas y mentales, como seres ecológicos que somos", explica el doctor Antoni Bulbena, catedrático, director del Instituto de Neuropsiquiatría y Adicciones del Hospital del Mar de Barcelona y experto en la materia. "Algunas están ligadas a la luz, un importante regulador del organismo. También a los cambios meteorológicos como la lluvia o el viento, la estacionalidad y la contaminación. Los cuatro factores están bastante entremezclados”.

Quién me ha robado la serotonina

En la recién estrenada estación, el cambio más importante en cuanto al funcionamiento del cerebro se produce por el menor tiempo de luz solar (cada día perdemos 3 minutos de la misma), elemento clave en la producción de ciertas hormonas. La principal, la melatonina, una hormona segregada por la glándula pineal en el centro del cerebro, que se produce en mayor cantidad en la oscuridad (por lo tanto, habrá más cuantas menos horas de luz) y es la que influye en que tengamos más sueño (pero también peor ánimo, más hambre y más frío).
Varias investigaciones han constatado la relación entre una menor luz solar y los niveles bajos de serotonina en el cerebro, la hormona del humor, lo que nos hace estar más tristes
Al tiempo, hay otras investigaciones que han constatado una relación entre una menor luz solar y niveles bajos de serotonina en el cerebro, la hormona del humor, lo que nos hace estar más tristes. “Desde el punto de vista del cerebro, hay latitudes donde las estaciones no tienen demasiadas diferencias, porque están muy cerca del Trópico o del Ecuador. Para el resto, se ha hablado mucho de cambios en el humor y un peor estado anímico, porque parece que nos bajaría un poco el tono”, explica el doctor Carlos Tejero, vocal de la Sociedad Española de Neurología (SEN), quien utiliza el tono condicional porque estos estudios solo muestran indicios de una relación tristeza-otoño. Están ahí las sospechas, pero falta la evidencia.
Menos dudas despiertan los aspectos relacionados con las costumbres. “Más tiempo de trabajo, la vuelta al cole, menos tiempo para compartir con los seres queridos y algo parecido a la cuesta de enero, no solo económicamente, sino también en nuestro rendimiento, ensombrecen el otoño”, añade Tejero. Y genera un trastorno afectivo estacional que no afecta por igual a todo el mundo. De hecho, hay a quien ni le roza. En ocasiones, por razones psicológicas (una mayor adaptabilidad) Y en otras, según las últimas investigaciones en la Universidad de Virginia de Estados Unidos, por una mutación genética que hace que el ojo de determinadas personas sea menos sensitivo a la luz (y, por tanto, vulnerables al TAE). "Esos individuos tienen unos menores niveles de un receptor de fotopigmento llamado melanopsina, involucrado en la regulación del ritmo circadiano, y necesitan mayores niveles de luz brillante para mantenerse en su funcionamiento normal en los meses fríos", aclara el estudio.
Y luego está el cambio de hora (el próximo 25 de octubre, a las tres de la mañana serán las dos), que nos somete a “un esfuerzo adaptativo notable”, como asegura el doctor Bulbena, quien añade: "Llegado el momento, debemos ir adaptándonos a la luz solar: el cuerpo a veces tarda una semana y hasta dos en recuperar su ritmo habitual. Es como un jet lag en versión cambio horario”.
“Esta ausencia de luz, más que tristeza, genera letargia, lentitud, como espesura. Si uno duerme de más le pasa esto, el cuerpo se ralentiza, se pone a hibernar, le cuesta más pensar, está más retraído socialmente, come más, normalmente, carbohidratos, y entra en una especie de estado de retiro que puede acabar en síntomas de desánimo”, detalla Bulbena. Para evitarlo, Guillermo Fouce, doctor en Psicología, profesor de la Universidad Complutense y de la Universidad Carlos III y presidente de Psicólogos sin Fronteras, aconseja hacer una transición lenta del verano al otoño ("si ahora hay que acostarse antes, no hacerlo de golpe, sino adelantando 5 minutos cada día") y adaptar nuestra vida social a los horarios actuales ("no hace falta renunciar a la caña, sino tomársela una hora antes"). Porque, en el fondo, ¿no puede ser que nos afecte tanto el otoño por una innata tendencia al drama? "Hay una parte de eso", contesta Fouce: “Y si ya existe una aflicción previa, el otoño la potenciará. Pero esto es como cuando lo ves todo gris en una jornada gris. No es el día: eres tú. ¡Claro que se puede estar alegre en otoño!".

"Me duele la rodilla, mañana va a llover"

Las principales publicaciones científicas (desde The Lancet a Nature) han publicado durante años estudios sobre reacciones concretas del cuerpo humano antes las manifestaciones del clima, y uno de ellos está firmado por el neurólogo español Javier López del Val, del hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza, que durante un año registró las entradas de pacientes en su unidad y luego las comparó con los datos del clima de Zaragoza, para descubrir que había ciertos cambios atmosféricos que se relacionaban con una mayor incidencia de accidentes cerebrovasculares (ictus).
Los cambios de luz generan letargia, lentitud, espesura. Como cuando dormimos de más y el cuerpo se ralentiza
Antoni Bulbena, doctor
“Los neurólogos hemos intentado ver en todas las enfermedades que aparecen de sopetón la posibilidad de que la estación o condiciones meteorológicas pudieran influir en que el problema aparezca ahora y no unas semanas antes y no hemos encontrado una relación directa ni importante. Pero, efectivamente, se han visto ictus que aparecen fundamentalmente en épocas de climas extremos tanto por calor como por frío”, dice el doctor Tejero.
Una revisión de estudios publicada en The Journal of Rheumatology constata que aquello de predecir los cambios de tiempo no son cosas de viejos, y que realmente la humedad perjudica a las personas con artritis, mientras que otras investigaciones han refrendado la idea de que el frío intenso y la baja presión atmosférica (hola, otoño) aumentan el dolor enlas articulaciones de los reumáticos.

De: Abigail Campos Díez

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miércoles, 23 de septiembre de 2015

Cómo maquillarte este otoño-invierno

Un outfit perfecto incluye la ropa, los complementos y, por supuesto, el maquillaje. Todos los elementos deben cuidarse al detalle si se quiere encontrar ese estilo que se adapte a nuestro gusto personal y respete las últimas tendencias en moda creando un conjunto bien integrado que favorezca en cualquier ocasión.
Así, la tendencia de otoño para este año apuesta por la expresión y los rasgos personales como elementos a destacar en el rostro. Para conseguirlo es fundamental aplicar una base de maquillaje de calidad con un tono nude que otorgue a la piel un suave aspecto de textura aterciopelada y cubra las imperfecciones. Respetando esa búsqueda de las facciones más marcadas, el contouring es la técnica de la temporada. Este método de maquillaje se ha puesto de moda gracias a algunas celebrities y consiste en el uso de distintos tonos de base para crear un conjunto equilibrado de luces y sombras que modelan la cara destacando los rasgos más atractivos de cada rostro.

Los ojos son el centro de interés en el maquillaje otoñal de este año

Las sombras de tonos oscuros con ahumados intensos y colores vivos apuestan por un estilo atrevido en el que quedan atrás los complejos y se juega con los tonos rompiendo las reglas establecidas. El eyeliner, el cual ha marcado la tendencia de moda durante el verano, se mantiene aumentando el grosor de la línea y añadiendo distintos colores para crear composiciones que encuentran especial interés en el maquillaje de noche. Con un poco de práctica ante el espejo no resulta difícil conseguir un resultado excelente adaptado al tipo de ojo de cada mujer. Con un grosor mayor de la línea en la zona externa del ojo y una pequeña prolongación que enfatice la forma de las pestañas afilando la mirada, cualquier mujer parecerá una maquilladora profesional.
Esas mujeres que consideran sus labios como el punto fuerte de su rostro pueden optar por otorgar el protagonismo a esta zona de su rostro añadiendo color en su pintalabios. Los tonos oscuros son tendencia también en este aspecto y los burdeos se alzan con el liderazgo dentro de una amplia gama de matices muy atrevidos. El imperturbable color rojo intenso siempre se mantiene de moda y es una de las elecciones más sugerentes que combina a la perfección con un outfit sencillo en negro y aunando la intensidad de los labios con el color de las uñas.
Las uñas no se deben olvidar cuando se habla de maquillaje. Ya sea con apliques, decoraciones pintadas, combinando colores o con un tono liso de estilo tradicional, una manicura cuidada es un complemento que viste de calidad cualquier outfit y aporta armonía al conjunto cuando se sabe combinar.
 
De:  centromujer

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martes, 15 de septiembre de 2015

7 consejos para tener una piel perfecta este otoño

La piel requiere un cuidado diferente según la estación en la que nos encontremos. Si bien siempre vas a necesitar limpiarla, hidratarla o nutrirla, lo cierto es que dependiendo de la época del año, las agresiones externas a las que se enfrenta por el clima pueden ser de un tipo o de otro. En este caso queremos ayudarte a preparar la piel para el otoño, que sin habernos dado cuenta y dejando atrás a un verano que siempre nos sabe a poco, está ya a la vuelta de la esquina.
Generalmente, cuando llega el otoño, casi siempre vemos bajar las temperaturas y es necesario que nos aseguremos de proteger nuestra piel contra el frío. Los días lluviosos y las semanas de niebla pueden hacer compleja la concentración de la contaminación, sobre todo si vives en una gran ciudad. Esto hace que sea importante mantener su limpieza y desincrustar los restos que nos quedan si no utilizamos limpiadores que logren atacar la suciedad en profundidad. Por último, en el otoño todavía da el sol, y aunque ya no tiene la fuerza del verano, es importante seguir protegiéndonos, sobre todo en las zonas situadas más al sur de España.

Consejos para cuidar tu piel durante el otoño

  1. Elige un hidratante corporal para la ducha: en el mercado, existen actualmente toda una serie de propuestas para poder hidratar la piel debajo de la ducha. Sobre todo si habitualmente no utilizas un hidratante corporal, bien por falta de tiempo, bien porque no te agrada demasiado esa textura, es una buena manera para conseguir la hidratación que tu piel requiere sin complicaciones.
  2. La exfoliación es algo que no te puedes saltar: puedes elegir los geles de ducha que son exfoliantes, las cremas que contienen agentes que logran exfoliar la piel, o jabones específicos para utilizar con guantes que sirven para eliminar las células muertas. No importa cómo lo hagas, lo que debes saber es que no exfoliar la piel, sobre todo en otoño, hará que no luzca como debería por la cocnentración de suciedad que es más habitual en el ambiente en esta época.
  3. Crea una rutina de cuidado facial que seguir cada día: las rutinas hacen que el cuidado de la piel pueda mantenerse a lo largo del tiempo. En este caso, tan solo tienes que plantearte por donde quieres comenzar y a partir de ahí ponerte una serie de pasos fáciles que llevar a cabo, sobre todo por la mañana o por la noche. Si no sabes muy bien por dónde empezar, puedes echar un vistazo a otros artículos en los que hemos analizado buenas prácticas para cuidar la piel de tu rostro.
  4. No te olvides de los pies: ahora que se acaba la época en la que solíamos andar con los pies más descalzos por las imperdibles sandalias, es probable que te encuentres en una situación en la que te olvidas sin querer de tus pies. Ya no están a la vista y precisamente por esa razón te encuentras con que los vas dejando para otro día. Esto es un error, porque cuando quieras recuperar el cuidado de los pies, el trabajo será doble. Además, no es nada recomendable.
  5. No olvides la protección solar: siempre que hablamos de protegerse del sol pensamos en el verano y en la playa. Sin embargo, no hace falta estar bajo una sombrilla para poder acabar por quemarse y sufrir daños serios en la piel a causa del sol. Así que, si no piensas ponerte protector todos los días del otoño mientras el sol aún está alto, puedes optar por la compra de cosméticos que ya lo tienen incluido en sus fórmulas ahorrando así un montón de tiempo y dinero.
  6. Fíjate en los cambios que te muestra tu piel: para poder corregir todos los signos que te muestra la piel, hay que fijarse en ellos. Así que permanece atenta para evitar que en el futuro se conviertan en problemas mayores con más compleja solución.
  7. La crema de manos es un imprescindible: para poder pasar el otoño con unas temperaturas que comienzan a ser gélidas, la piel de las manos debe ser considerada una prioridad. Aunque quizás los guantes todavía no te hacen falta, de lo que no cabe duda es del hecho de que el frío ya hace daño en la piel de éstas. Por eso, procura hidratarlas a menudo con una buena crema.

De: Cristina Torres

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